miércoles, 12 de mayo de 2010

Una ventana a la Arcadia

Una ventana a la Arcadia

No se ni cuando comenzó este suceso, tan solo recuerdo cuando se lo comente por primera vez a Charles sobre mi problema solo se carcajeo, lo recuerdo porque era el mismo día que transmitían el juego de Yokohama Marinos contra Raysol, de igual manera si hago memoria no logro recordarlo. Tal vez mi mente lo bloqueo intencionalmente, tal vez es que me estoy volviendo realmente loco como me dijo Charles y en realidad nunca paso aunque algo dentro de mi me hace recordar los hechos.



La primera noche, cuando lo vi decidí ni siquiera molestarlo, mejor saque un Lucky Star de mi maleta y me fui a fumar y a dar de vueltas hasta que después de haber consumido media cajetilla algo me hizo sentir que ya podía regresar. Últimamente mi cuerpo ha desarrollado una habilidad, cuando se que hay peligro es como si algo pesado reposara en mis hombros, como si fuera un animal con alas, un gran halcón porque siento como sus garras aprisionan mis hombros. Incluso mi novia Saori una vez jura haber visto barcas de uñas sobre mis hombros, eso si lo recuerdo perfectamente porque ella mismo pensó que se trataba de una mujer e incluso le puso nombre. ¿Cuál era? No lo recuerdo.

La primera vez subí las escaleras hasta el cuarto piso titubeando sin parar, mis manos temblaban sin parar y sudaba frío y fue cuando me di cuenta del peso extra en mis hombros, sin embargo; al tocar el ultimo escalón fue como un gran alivio y de nuevo no había problema, ingrese a mi cuarto y continué mirando el juego.


Los días transcurrieron y al principio lo que era únicamente un acto “fuera de lo normal” comenzó a ser molesto, había ocasiones en las que tenia que salir de la casa, de nuevo mi cuerpo me advertía, a veces estaba en medio de una conversación por teléfono, cocinando o incluso una vez estaba apenas por entrar al baño pero no tenia otra opción, ¿Qué podía hacer contra algo que ni siquiera tiene nombre?

De hecho aprendí mas o menos los horarios y siempre era a las 5 de la tarde e incluso comencé a hacer ejercicio durante esos días para perder algunos kilos ya que Saori; quien insistía que era solo mi imaginación decía que mi playera de Uniqulo que ella eligió para pasar la Golden Week en Kyushio ya me quedaba algo apretada.

Juro que a veces por el ventanal de la puerta podía ver como se despedía de mi, con un rostro casi burlón aun agitando la mano mientras se apoderaba de mi espacio por una hora, 2 horas una vez por toda la tarde y siempre mientras fumaba el atardecer con mis Lucky podía percibir como se carcajeaba de mi, como hacia de mi espacio su espacio y como me jodia la vida lentamente hasta que un día pese a sentir la molestia en la espalda decidí enfrentarme a lo que yacía detrás de la puerta.

Y aunque los hombros se tensionaban como cuerdas y aunque me costaba caminar por el peso extra avance hasta terminar frente a la puerta. -¿Qué dices?; mire detrás, solo era el atardecer aunque juraría que sonó a un susurro, una voz de advertencia y aun así gire la perilla.

Era el mismo departamento, el que se encuentra enfrente de la Estación y que escoge porque su precio era un regalo, la misma mesa de piso color ocre que encontré una vez abandonada en una esquina, nada había cambiado, solo este aroma extraño, como ha aceite quemado, como a vinagre balsámico y claro por supuesto por el hecho de que había alguien que no era yo dentro de la habitación.

- Vaya finalmente decidiste entrar, comenzaba a desesperarme; yo lo mire extrañado; ¿Y porque no me lo dijiste desde un principio?; pensé mas no lo dije, mis piernas temblaban y en cualquier momento sentía que me iba a orinar en los pantalones.

- Pero vamos, siéntate, pero que tonterías digo si esta es tu casa, perdona a veces lo olvido; aun así le tome la palabra y puse mi trasero sobre el tatami. No podía quitarle la vista de encima mientras apretaba mis puños y extrañaba la mágnum .44 que me regalo mi padre y deje en casa a un océano de distancia.

Hubo un momento de silencio que parecía disfrutar, paseaba por todos lados he incluso hojeo uno de mis libros de Murakami, luego parecía incluso reírse con los comentarios de mi Facebook; - Me gusta tu cuarto sabes?

Titubeé al contestar, por su puesto que se que te gusta mi habitación, pasas mas tiempo en ella que yo, de nuevo pensé en contestarle eso pero por mi seguridad solo asenté la cabeza; - Se acerco lentamente hacia la mesita, podía sentir como ese olor a vinagre penetraba por mis fosas nasales hasta un punto en el que tenia ganas de lanzar todo mi desayuno al retrete sin embargo; el miedo me paralizaba, de hecho ya no sentía las piernas y me mantenía conciente con la idea de querer seguir vivo.

- Creo que tendrás alguna pregunta, no se suponiendo tu insípida vida esto debe ser lo mas extraño y bizarro que ha pasado en tu vida; Bueno una vez vi a mi tía Betty desnuda y no recuerdo cuantas veces me masturbe esa tarde con ese recuerdo pero no se equivoca con eso de “bizarro” pero por Dios que debo de dejar de pensar tanto o se desesperara.

- Pu…puedo fumar?; mirándolo fijamente; - Ah pero que pregunta mas estupida, esta es tu casa! Puedes tirarte una flatulencia y no hay problema, pero por favor no seas tímido, fuma tu cigarro, lucky strikes no es así?

Asentí con la cabeza mientras me concentre lo mas que pude para no quemarme las manos con el encendedor, de hecho pensé ¿Por qué no le arrojo el encendedor? Pero de nuevo recapacite he imagine que eso podía ser contraproducente, podría no darle o podría ser inmune al fuego, de nuevo me dije a mi mismo ¿Cómo pelear con algo que no tiene nombre?

Ahora prácticamente solo los 50 centímetros de la mesa nos separaba y estaba tan nervioso que mis dedos se quemaron al no darme cuenta que me termine el cigarro; - Que gracioso eres, ahora dime ¿Qué me quieres preguntar? – Quien eres?

Podía notar como su estado de animo cambio, podía percibir en el aire como ese olor a aceite quemado se intensificaba y como mis hombros tronaban al sentir tanta presión encima – Eso es una pregunta muy estupida, mas viniendo de ti porque sabes la respuesta. Baje la mirada; - No tienes nombre; encendí otro cigarro.

- Exacto! Ahora cuidado con los dedos…no vayas a terminar quemándotelos de nuevo; - Que haces aquí?; hice la pregunta sin siquiera pensarlo, solo la lance instintivamente como cuando lanzas una bengala para ver la profundidad de un pozo; - Sabes comienzo a retractarme de mis palabras, en serio que eres estupido o no pones atención, ya te lo he dicho, me gusta tu departamento.

La mesa rechino al sentir el peso extra sobre ella, ya no eran ni 50 centímetros, tal vez a lo mucho 20 lo que nos separaba, mi respiración se salía de control por lo que tenia que fumar mas rápido, tenia que mantener una imagen de Saori en mi cabeza para bajar las pulsaciones de mi corazón. Como cuando te enfrentas a un oso salvaje, lo mejor es no mostrar miedo, no mostrar emociones, solo mantenerte tranquilo.

- Me siento un poco decepcionado, primero tardas mucho tiempo en animarte a platicar conmigo, en segunda te limitas solo a fumar tus estupidos Lucky Stars y en tercera solo haces preguntas estupidas y repetitivas, en serio que no eres bueno con las visitas.



De nuevo podía respirar, se había alejado de mí para acomodarse de nuevo en la silla junto a la computadora. En mi mente habían pasado siglos pero la realidad era de apenas una hora. El tiempo suficiente como para que cesare la luz de la penumbra, ahora todo oscuro lo único que me mantenía iluminado era la tenue luz de mi cigarro; - Sabes, comienzo a impacientarme contigo, que haremos para hacer esto algo mas divertido, dime no tienes alguna otra pregunta?

Mi cigarro se esfumo, el miedo había terminado y ahora solo existía estrés, mi cuerpo yacía entumido, no me sentía ni siquiera en mi casa dentro de mi propia casa, tenia ya algo de apetito y para colmo de males no encontraba el maldito encendedor – Lo siento, no soy divertido y no se me ocurre alguna pregunta salvo, no se vas a matarme?; Listo encontré mi encendedor y en ningún momento mi cerebro reacciono a la estupida pregunta que acababa de hacer hasta que encendí el encendedor.

Y ahí estaba justamente frente a mi apoyado en la mesita, podía prácticamente sentir su instinto mirándome fijamente incluso no pude evitar orinarme en los malditos pantalones como un niño de 5 años porque en ese momento así me sentía como un niño de 5 años frente a un adulto de 20 dispuesto a darme una golpiza, dispuesto a matarme. – Podría ser…; Apague el encendedor al mismo tiempo que perdí el conocimiento.




Amaneció de nuevo y ahí estaba en el baño ¿En el baño? Quizás esa es la respuesta, quizás simplemente todo fue un sueño tan largo como 6 o 7 horas de haberme quedado dormido y por un momento me sentí aliviado mientras salía la regadera, mientras me rasuraba y sin darme cuenta marcarme con una cicatriz una extraña cicatriz que parecía un arañón. Después de nuevo me puse algo de ropa para salir y no me había dado cuenta que el cesto de la ropa sucia se encontraba a tope. No importa al rato lavare, necesito un buen desayuno. Saque el cartón de huevos.

- Vaya pensé que nunca te ibas a despertar; deje caer los huevos y es que de nuevo estaba ahí, sentado en mi silla, con el cuerpo cubierto de sangre; - Que…demonios.

Mi corazón de nuevo elevo sus palpitaciones, es verdad tan descuidado estaba que olvide que sentía aquel peso extra en los hombros, lentamente se movía hacia mi manchando de sangre todo el tatami - ¿Po…po…porque estas cubierto de sangre, que diablo esta pasando?. Se detuvo, pude notar una extrañeza en su mirada - ¿Cubierto de sangre? Pero si eres tu el que esta cubierto de sangre!

Eso era una malévola mentira, un asqueroso comentario, un….una cruel verdad, mire mis brazos, mire mi pecho, incluso mis piernas y todo era marrón, no rojo como dicen en el cine, la sangre es marrón y apesta a vinagre balsámico, me arroje al piso y grite porque no sabia si era mía, grite porque no podía con tanta presión.- ¿Qué pasa? No me digas que de nuevo estas jugando a ser el aburrido de anoche.

- QUE COÑO HAZ HECHO; de nuevo le grite sin pensarlo, busque con mi mirada el cuchillo para cortar carne o incluso uno de cocina, lo que fuera para propiciarle un daño pero de nuevo lo recordé ¿Cómo saber si siente en verdad dolor?. – Sabes comienzo a disfrutar tu falta de puntería para las preguntas y mira que ya pensaba a creer que las hacías para burlarte de mí. Vamos; Lo sentí tan cerca de mi;- Solo cierra los ojos y hazte la pregunta que bien sabes quieres hacer desde ayer.

No se de que habla, no quiero saber de que habla, solo se que estoy a punto de sufrir un ataque de pánico, de ansiedad, de desmayarme en el suelo de la cocina; - NI SE TE OCURRA DESMAYARTE; mis ojos se volvieron a abrir de par en par; - Ahora haz la pregunta. Por un momento todo fue silencio, todo fue como si hubiera puesto el botón de pausa en la habitación porque ya no podía oler a vinagre balsámico, porque ya no escuchaba su voz, porque ya no tenia miedo ni podía percibir el tibio viento de la mañana. ¿Qué he hecho?

Y como el león que se vuelca de felicidad ante la presa atrapada, mi inquilino volvió a sentarse en la silla respirando tranquilidad mientras mi cabeza seguía murmurando ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?

Fue como volver a rebobinar una película, simplemente cerré los ojos y volví justamente a una noche la cual no tengo memoria y vi como Saori entro por la puerta, siempre con esos Jeans y esa camisa blanca, recuerdo que le di un beso y que ella lo rechazo y yo me enoje digo; ¿Somos novios no es así? – Te equivocas, ella es novia de Charles.

No, importa ella no es feliz con el, siempre lo mira con recelo, solo esta con el por conveniencia; - Error, tu miras con recelo a Charles y solo le hablas por Saoiri.

Al demonio, luego recuerdo que le pedí disculpas y todo se calmo, le serví un vaso de te y se sentó justamente en la mesita; - Hasta el momento solo haz acertado en mencionar la mesita, pero ¿Qué acaso ella no te lanzo el bote de te caliente? ¿Qué acaso no la empujaste y cayó cerca de la mesa?

Eso no es verdad, ella se sentó ahí! Y luego…luego platicamos un rato y ella me dijo que quería estar conmigo y luego se quito la camisa… y….; - OH vamos, no seas tímido, si bien que sabes que paso, o me vas decir que ese arañón te lo hiciste con el rastrillo. La lanzaste contra el futon y le rompiste la camisa, se la despedazaste, un gesto bien “caballeroso”, ¿que no recuerdas? Si casi te vienes tan solo de verle las tetas desnudas, ya no hablar cuando le quitaste el pantalón.

Por supuesto que casi no me vengo, eso es mentira! Recuerdo que pase mis manos so…sobre su piel, la bese y luego hicimos el amor; - Por el amor de Dios, no seas un maldito cursi, la violaste y punto, ella te suplico, no te intereso, te bajaste los pantalones, sacaste tu pequeño amigo y se lo introdujiste a la fuerza, parecía que era tu primer día fuera de la cárcel ¿Me vas a decir que no recuerdas su rostro, lleno de dolor hasta le tapaste la boca con un pedazo de su propia camisa para que no gritara, cielos parecías alguien que se saco la lotería, todo sonriente, todo feliz y ahora me dices que no lo recuerdas.

¡NOS BESAMOS! Y DESPUES ELLA ME PREPARO DE COCINAR Y; - Y en que momento mencionas lo del cuchillo? Lo de cuando ella trato de escapar y le lanzaste a la cara el aceite? Creo de ver como su piel se freía y como la carne era roja como el tomate perdiste las ganas de volverla a violar cierto?

Deja de hablar de lo que hiciste tu Hijo de Puta! Como si hubiera sido yo…yo la acompañe a la puerta y ella…- La acompañaste? Cierto, te dirigiste a ella con tu cuchillo y tuviste suerte de que le tapaste la boca antes de que gritara, me vas a decir que no te sentiste feliz de clavarle ese cuchillo en la garganta, por el amor a Dios si hasta le atravesaste la garganta o que, la sangre en tu rostro crees que fue porque llovió afuera?

Eso no es cierto, ella simplemente me dijo adiós, discutimos por nuestra relación y quedamos de salir, es mas hoy iba a ir con ella a desayunar y es tarde;- ¿Tarde para desayunar? Pero si ya comiste, o que no fue suficiente el haberte cenado su corazón, yo en lo particular hubiera preferido que fuera con salsa de ajo pero bueno si a ti te gusta la catsup, adelante, vamos me vas a decir que no te acuerdas tampoco de cuando la descuartizaste. De cuando tomaste la katana que compraste en Akihanara y le diste de golpes a su cuerpo, uno por no, dime que haz olvidado el crujir, de sus huesos con cada golpe que dabas, el recoger sus intestinos, su hígado, uno por uno sus órganos y guardarlos en el refrigerador como si fueran artículos de carnes frías en el supermercado, de cómo colgaste todos sus trozos en el baño para que toda la sangre cayera a la tina del baño y luego los envolviste en vinagre balsámico para evitar que apestaran, cielos es que se veía que lo disfrutabas tanto y ahora de nuevo tienes esa cara de aburrido.

Ya no tengo cigarros y este imbecil no deja de hablar, no deja de hablar de horrores, no quiero ni siquiera pensar en eso, mucho menos creer, estoy seguro de que en cualquier momento puedo tomar mi celular, hablar con Saori y decirle que no podré ir a desayunar con ella, quizás despedirme de ella en caso de que este sea mi ultimo día y muera. – Puedo tenerte miedo, puedes devorarme si quieres, puedes hacer lo que se te antoje conmigo excepto hacerme creer que yo he hecho todo lo que me haz dicho; perfecto encontré un cigarro, lo encenderé mientras disfruto mi victoria moral.

- A veces me pregunto si es modestia, negación o porque me aburres tanto de repente, porque no vas lo ves por ti mismo en vez de llenarte la boca con palabras huecas, anda ve asómate a tu cesto de la ropa sucia.

Tenia miedo, sentía frío por todo el cuerpo y ya no era por el, sino por enterarme de la verdad, trague saliva un par de veces antes de dirigir mis pasos hacia el baño, eran solo unos cuantos pero de nuevo; idéntico a una lejanía pero aun así no titubee, tampoco lo hice cuando me detuve frente a ese cesto. El baño, la regadera enrojecida y las paredes cubiertas de un liquido rojo, también una pestilencia que no me había percatado; sobre el lavado se apilaban restos de ropa manchada, imposible de reconocer y junto al retrete habían restos de comida como si una manada de gatos se hubieran dado un festín de ratones. Yo me conocía ¿o eso creía? Sabía que yo no era capaz de hacer algo en contra de alguien mucho menos en contra de Saori pero aun así estaba vacilando en abrir el cesto de ropa sucia y más con este peso en los hombros que se había incrementado de manera inaguantable.

Retuve el cigarro con mi boca para liberar mis temblonas manos, poco a poco las introduje dentro de mi cesto hasta que sentí algo, algo que era duro como una piedra, algo que era pesado como una sandia. Mis ojos se llenaron de lagrimas, jadeaba de nuevo como si fuera a expulsar una enorme flema y mi corazón parecía explotar, se encontraba cubierta por una toalla, poco a poco la desenvolví, volví mi mirada hacia la puerta, por su mirada parecía disfrutar mi sufrimiento, parecía que se comía mi tensión con un tenedor.

Decidí hacerlo de un tirón y lo hice, fue un alivio, lo que estaba dentro de esa cesta no era la cabeza de Saori, era la mía junto al resto de mi cuerpo hecho pedazos y no pude dejar de sentir un alivio tal que deje de sentir el peso en mis hombros: - Soy yo! El que esta aquí! Lo ves no he matado a Saori! Te he vencido! Ahora mátame de una vez!

Esas palabras retumbaron por todo mi cuerpo pero a decir verdad estaba exhausto, ya no pensaba, ya no quería seguir fumando, ni seguir sufriendo por el mañana, solo quería que esto terminara en un pestañeo, en un segundo. – Si te hubiera querido matar lo habría hecho hace días, no seas tonto, matarte no es divertido ahora ver como niegas lo innegable, eso tiene su cuota de gracia pero bueno, ahora si me disculpas, tengo que irme a otros cuartos como este.

Lo mire decisivamente; - Sabes perfectamente que después de esta no habrá otra oportunidad, sales de esa puerta y me iré de este departamento; - Mi amigo, ambos sabemos que no dejaras este departamento, y si lo haces a quien le importa, al menos a mi no.

Y lo vi alejarse, lo vi dejarme de nuevo entre estas 4 paredes, con el peso de un pecado que claramente entiendo pero quiero olvidar, con un cigarro a medio fumar y un día con un sol brillante y prometedor para cualquier persona menos para mi porque estoy maldito y porque se que volverá y de nuevo me preguntare como derrotar algo que no tiene nombre y me torturara como lo hizo la noche anterior y de nuevo sacare los dientes, apretare mis puños y rogare porque al despertar alguna vez resulte todo un funesto sueño, una fantasía de una mente atormentada por la frase “ me gusta este departamento” pero sobre todo con aquella ventana que da hacia el edificio Arcadia, que da hacia el centro de la maldad, esa que habita en mi corazón y que ama fumar lucky strikes. 完了

martes, 13 de octubre de 2009

細くて赤い糸 (el Delgado Cordón Rojo)

細くて赤い糸 (el Delgado Cordón Rojo)

Tic tac, tic tac……el reloj, concéntrate en el maldito reloj, déjate llevar por el ritmo…recuerda es de noche y estas cansado a lo que nos lleva a… TIC TAC TIC TAC.

Este hombre no esta loco solo sufre de Jet Lag, ahora tenemos 2 explicaciones en una micro frase que ni siquiera llena una línea. Comenzare con las explicaciones científicas; el Jet lag es el desequilibrio producido entre el reloj interno (lo que nos dice cuando debemos dormir, comer, defecar) y el reloj del país en el que se encuentra lo que produce fatiga, problemas digestivos, falta de memoria y finalmente adivinen? Así es si has dicho insomnio le has dado al plato.

不眠症 (insomnio)

La otra duda es: ¿ Quien demonios es esta persona? Pues bien, el hombre de la habitación 701 es el mismo que ha bajado del avión hace apenas 3 días, nos hemos saltado esos 2 días porque realmente no valían la pena, el tipo solo se dedico a establecerse y buscar un prostíbulo; en una de las dos no tuvo éxito, una pista. Se acaba de masturbar.

Eliot; el del insomnio lleva 3 horas dándole la vuelta a la cama, al principio pensó que era debido a lo incomodo que era dormir en el suelo, aun no entendía aquella extraña manera de dormir de los japoneses, al segundo fue a la tienda y compro una cama occidental.

Debió leer un poco antes de llegar a Japón desde la Ciudad de México y saber que pasar de las 2 de la tarde a las 4 de la mañana en un solo día no era algo de una noche. La siguiente noche pensó que lo que necesitaba era concentrarse en algún ruido, en una revista del avión leyó que eso era una buena terapia para las personas que sufrían altos grados de estrés y trastornos del sueño.

Así que al llegar la noche y ponerse un pants color azul con cuadros negros; dejo entre abierto el grifo de la cocina, no fue suficiente ruido así que decidió comprar el reloj mas ruidoso de la tienda pero al parecer, como lo vemos esta noche tampoco ha dado resultado.

Poco podemos decir de Eliot y no es porque no haya mucho que decir, tal vez se debe a un vacío en su personalidad. Hombre de apenas 28 años, cabello negro oscuro y ya con algunas entradas y de una complexión lo suficiente robusta para la talla mediana pero lo suficiente delgada como para hacer ver a la talla XL como una bata de dormir.

Se ha cansado de dar vueltas en la cama y enciende la pequeña Triniton sobre el refrigerador, cambia una y otra vez de canal, el flash del pequeño televisor ilumina el cuarto como si fuera un faro visto a lo lejos por un barco mercante.

No entiende aun mucho japonés así que los programas se le hacen una burrada tras otra y cambia del 1 al 2, luego al 3, luego al 4, el 5, el 6, el 8, el 9 y de nuevo el 1…y es cuando chasquea los labios.

Lentamente se desenvuelve de las sabanas y se acerca al pequeño panfleto que venia junto con la tele “ entendiendo a la televisión japonesa”, lo primero que decía era que en cualquier momento algún molesto aliado del tío Sam…perdón, del Emperador vendría a cobrarle un impuesto por usar su televisión, después cambio de pagina…como instalar la antena, de nuevo….y dio con la pagina deseada, efectivamente según el panfleto había 9 canales visibles sin la necesidad de pagar aun mas dinero por cable.

Decidió no encender la luz, sus ojos no soportarían una luz mas fuerte que la que ya tenía, solo acerco sus lentes y los limpio con su playera negra. Si, efectivamente decía 9 y no 8.

De nuevo cambio uno por uno 4,5,6,8. No había 7; - Debe estar fuera de servicio por la madrugada; apagando el televisor. Eliot aprovecho el momento para beber un sorbo de agua, el agua de Japón es potable pero el prefiere comprar las botellas del súper.

Eliot sintió una ligera molestia al abrir el refrigerador, tomo un sorbo y volvió a guardar la botella de agua, ese sorbo bajo demasiado rápido y al mismo tiempo tuvo deseos de ir al baño.

Ah que maravilloso….no cabe duda que uno de los mayores placeres del hombre es ir al baño, pararte frente, bajarte la bragueta y dejarte llevar hasta escuchar un extraño sonido como el del pizarrón cuando lo arañas con afiladas uñas o el del metal oxidado siendo arrastrado lentamente.

Al principio juro que era el tren pasar hasta que observo que el ruido se aproximaba a gran velocidad como si ese tren se acercara a gran velocidad y fuera a impactar contra la puerta, después ya no eran solo sonidos, sintió vibraciones del suelo que lo hicieron tambalearse y arrodillarse en el suelo.

Su mirada se congelo al mirar hacia el refrigerador, el triniton estaba encendido, no había imagen solo líneas que se movían perpendicularmente cada vez el sonido se hacia mas fuerte y las paredes comenzaban a temblar mientras el televisor tronaba como si fuera hecho de madera, lo único que alcanzaba a ver era el “ 7” en la esquina del aparato.

El corazón de Eliot dio un salto, sus ojos se abrieron de par en par y de nuevo se encontraba ahí entre sabanas; - Maldita sea! Aparte de Insomnio tengo pesadillas que mierda de noche; su mano se encontraba sudorosa, de nuevo se dio la vuelta y trato de cerrar los ojos de nuevo pero algo le molesto inmediatamente; - A que hora deje la luz del baño encendida?.

El buen amigo Eliot paso la noche jugando solitario con el juego de cartas que se llevo del avión; de los 25 juegos no pudo ganar ni uno solo de manera limpia. Y cuando vio los primeros rayos del sol pudo por fin conciliar algo de sueño a cuenta gotas y es que el teléfono no tardo en sonar.



RING RING RING

- Que pasa?; moviéndose entre sabanas como la serpiente en la arena.

- Vaya que genio; sorbeteando el café; - Así es como saludas a tu madre?

- Solo cuando no quiero saludar a nadie; levantándose lentamente de la cama, toma dirección al pequeño baño.

- No te oyes bien, hay algún problema con la vivienda?.

- No mama, ouch!; su pierna dio directo al cajón abierto de las camisas que no guarda camisas sino pantalones.

- El cuarto esta bien, digo es del tamaño de mi habitación.

- Ah como una habitación con baño y cocina; suspiro la pelirroja madre.

- No mama, todo el departamento es del tamaño de mi cuarto, diablos maldito espacio, no. No te preocupes esta todo bien, es solo que no dormí mucho anoche.

- Ah! Desvelo? Noche agitada? Es bueno saber que estas haciendo nuevos amigos y como se llama la chica? Sony? O Nissan?

- No mama!!....No; con una temblorosa mano – No son nuevos amigos? Es…olvídalo…como esta todo allá? No olvídalo mejor te hablo mas tarde; abriendo el grifo del baño.

Eliot lanzo una mirada al espejo, específicamente al grano junto a la nariz; - Tu también me vas a joder?; lo aplasto hasta embarrar de pus el espejo.

Una mala noche es sinónimo de un jodido día, y es mas jodido cuando tu departamento es del tamaño de una celda, tal ves una celda glamorosa pero no tan glamorosa como las que salen en los programas de televisión, contando desde la ventana hasta la puerta suman 11 pasos; es entre el paso 7 y 8 que encontramos 2 puertas simétricamente idénticas mirándose fijamente, la izquierda contiene una lavadora y una secadora y la derecha es el baño.

El 704 esta en el sexto piso, de 7, no pregunten porque la numeración extraña, todo se debe a que no existe el numero 4 en Japón, su sonido “ shi” significa muerte y es por eso que nunca encontraras esos lindos juegos de vajillas para los recién casados.

El buen Eliot tomo su rastrillo y lentamente paso la navaja por su rostro, la habitación se encontraba tan silenciosa que bien podías oír la delgada hoja cortar los diminutos vellos, tan cerca de la piel, acariciando el cuello como una amante desesperada por sentir los besos de un hombre que no sea su esposo, rasgando la espuma milímetro a milímetro hasta toparse con la delgada yugular y en ese momento….

DIING DONG

- Quien es?; cerrando el grifo.

DING DONG

- Quien es?; secándose con la toalla de mano.

DING DONG

- Que mierda?; detrás de la puerta se encuentra con una asustadiza jovencita de no mas de 15 años, llevaba puesto una falda tableada color gris y una blusa de blanca con tonos negros en el enorme listón del cuello de la blusa.

-

La niña agacha tímidamente la cabeza mientras Eliot sale del asombro; - Ah..Im..Just; Eliot la detuvo antes de que continuara destrozando el idioma ingles; - Entiendo un poco Japonés; haciendo una pausa; - Hablemos despacio; la niña cuyo cabello se encontraba recogido con un listón rojo en la cabeza se notaba nerviosa mientras balanceaba su mochila en el brazo de un lado a otro; - El…cartero equivoco, este sobre; extendiendo las manos, le entrego a Eliot un sobre color blanco con las letras NTT impresas, se trataba de la cuenta de Internet y ahora sabia porque no le conectaba el ordenador.

Eliot quiso reponer su mala introducción a la pequeña niña cuyo nombre era Noriko, ella asentó negativamente la cabeza a la invitación del helado, hoy en día que adolescente con traje de colegiala acepta la invitación a comer un helado sin pensar en el posible sexo, violación de por medio. Noriko se desvaneció detrás de la puerta del elevador, algo no tenia sentido, si es sábado porque viste uniforme?.


Eran las 2 de la tarde en el Mcdonalds frente a la estación, aun la cabeza de Eliot indagaba en los extraños acontecimientos de las ultimas noches, el insomnio, las alucinaciones, aquel extraño aire pesado que se siente en el edificio y entre todo eso en la linda cara de Noriko y en todo ese tiempo que tendrá que esperar para poder follar con ella sin que sea deportado, ese era un punto negativo en Eliot, no podía hacer a un lado sus pensamientos auténticos y los del individuo que habitaba entre sus pantalones.

El tiempo entre mordida y mordida transcurría lento hasta que vio pasar un tremendo trasero extranjero, una chica de cabello negro y corto, pasaba lentamente mientras en sus brazos cargaba una enorme caja color ámbar y un par de bolsas de plástico con diversos nombres de marcas famosas, sorpresivamente todas eran de color rosado y hacían juego con la blusa Alice Auaa que llevaba puesta.

El hombre se resigno a observar el evento como una casualidad mas hasta que se percato del rumbo de la delgada mujer, sus pisadas llevaban a la misma Arcadia. Y como si la testosterona fuera adrenalina; Eliot salio del Mcdonalds, no sin antes terminar de limpiarse de mostaza en el rostro.

- Oye!; caminando rápidamente, la chica acelero el paso al percibir que ella era la presa;- Espera tú! Tu! La extranjera!.

La chica chasqueo la boca “ ahí viene otro imbecil” pensó mientras continuo con su camino hacia la arcadia hasta que tuvo que detenerse por culpa del semáforo. Eliot sonrió victorioso; - Hola! Mi nombre es Eliot, mucho gusto; extendiendo la mano; - La ni siquiera se digno a mirarle la mano, solo lanzo una rápida mirada de esas que solo las mujeres pueden hacer y con eso basto para descartar cualquier posibilidad de Japonés asalariado que busca diversión entre las piernas.

- Eh? Vives aquí en Arcadia?; pregunta estupida para romper el hielo, la chica asintió levemente con la cabeza.

Eliot no pudo ocultar la sonrisa en su rostro y dando un torpe salto hacia delante tomo con ambos brazos la enorme caja sin importarle la negativa de la chica; - Eh no te preocupes, tómalo como el nuevo servicio de mensajeria de Eliot; la chica no pudo siquiera soltar una ficticia carcajada.

El ambiente era el mismo que siente el hombre que recorre por última vez el pasillo de celdas que lleva a la silla. Eliot no era bueno con las chicas, se notaba aun mas cuando el idiota no apartaba la vista del enorme busto de la chica; - Carolina; Eliot se desconecto de la vista por un momento; - Que cosa?; - Mi nombre es Carolina; - Ah Carolina! Es español cierto?; hasta el se sintió idiota por hacer esa pregunta.



- Si, es español; girando los ojos hacia el correo; - Espera tengo que dejar una carta; - No hay problema “señorita”; soltando una nerviosa risa; - ¿Podemos usar japonés? No me siento muy cómodo usando español; poniendo el correo en el buzón; - Ah entonces no hablas español?

No había terminado la frase cuando súbitamente un cuerpo cayo justamente enfrente de ellos, la sangre salpico la blusa y la caja color ámbar ahora era marrón. Carolina lanzo un estremecedor grito cuando…

- ¿Qué diablos?

Y ahí estaba Eliot de nuevo en su cama, con las persianas abajo y el reloj marcando la hora, todo era silencio mientras se levantaba de la cama rascándose las axilas; - Y cuando el sueño se pone interesante se convierte en una jodida película de horror. Con pasos torpes se dirigió lentamente al baño, con una actitud titubeante abre la puerta el baño y ve su rostro reflejado en el espejo.

Decide tomar un baño aunque no le agrada la idea de comenzar el día, el agua esta tibia y puede sentirla durante el baño. Finalmente toma algo de espuma y termina de rasurarse; - El día de hoy tengo ganas de desayunar una bendita hamburguesa, donde deje mis llaves…quizás en la puerta.

Se pone los tenis y sale por la puerta, hay un gran movimiento en el primer piso, la gente grita lo que le llama la atención y ahí ve a una chica gritando junto a una persona, una persona familiar. Una persona que responde igual al nombre de Eliot: - QUE DIABLOS!

De nuevo se despierta en otro cuarto, las paredes son idénticas pero los muebles son diferentes, las persianas se encontraban a bajo mientras lentamente se levantaba de un sillón esquinado, justamente frente a el se encontraba una cama, las cobijas eran del mismo color que las suyas; - Pesadilla; acariciándose el cabello; - Una jodida pesadilla.

Como los primeros pasos de un bebe se acerco a la cama, tenia ganas de recostarse y dejo su cuerpo caer sobre la cómoda cama cuando escucho un grito que lo hizo caer al suelo justo a lado de un pequeño refrigerador; - Que TE ESTAS CREYENDO IMBECIL?

Delante del se encontraba una mujer apuntándole con el dedo; - Otra jodida pesadilla?; exclamo mientras sus jadeante respiración le permitía poner en orden sus pensamientos. La mujer no se veía nada contenta y no fue hasta que vio el color de la blusa que se escondía entre sabanas que se percato que se trataba de Carolina.

- Y desde cuando te da por atacar mujeres hijo de puta; dando un sobre salto de la cama; - No es lo que tu crees; de nuevo hasta el se dio un tope con la palma; - Ni siquiera se que es lo que esta pasando: - Te diré lo que esta pasando! Te estas largando de mi habitación en este momento: abriendo la puerca del pequeño departamento.

Eliot no podía discutir, no tenia ni argumentos y justificaciones, absolutamente nada así que lentamente se retiro del cuarto no sin antes notar una enorme caja con algunas manchas de lo que parecía ser sangre.

Apenas afuera; Carolina cerro con furia la puerta, era el sexto piso, el 608; - Bueno, al menos se que hoy comí una hamburguesa, de eso estoy seguro; girando el dedo índice; - O eso también lo soñé…

Durante esa noche Eliot no podía si quiera intentar cerrar los ojos, todo era un absurdo ir y venir de luces por la ventana y un infinito sonido de ruedas de tren, la habitación parecía una discoteca aunque en realidad estaba tan oscura y silenciosa como las mismas catacumbas.

Se coloco su jersey de Barcelona y salio al pasillo, necesitaba fumar aunque sea un cigarro antes de intentar volver a conciliar el sueño.

La noche parecía mas silenciosa desde el exterior mientras el cigarro se consumía lentamente “ Que diablos me paso hace rato”, “ Maldito insomnio me esta volviendo loco o es que ¿Japón me esta volviendo loco?

Durante ese intermedio entre lanzar un cigarro hasta el estacionamiento y el encender otro, el elevador marco el séptimo piso, un extraño hombre salio del elevador, con un traje gris y camisa blanca era fácil adivinar que era un Salary Man, su rostro era totalmente redondo con unas orejas pronunciadas y una nariz con grandes orificios nasales, la misma imagen de un botón de camisa.

Cargaba un maletín negro el cual dejo en el suelo y se acerco junto a Eliot sin decir una sola palabra, solo extendió sus mangas y de su bolsillo saco una cajetilla de “ seven Stara” – Du…do you have; hizo una pausa, parecía acelerado; - Faia….fire!.

Eliot esbozo una sonrisa; - Hablo japonés no se preocupe; - Yokatta (que bien); agachando y subiendo la cabeza el tipo parecía un boxeador antes de iniciar el primer round y aun mas desequilibrado mientras Eliot acercaba su encendedor al cigarro.

- día difícil no es así; guardando el encendedor, el japonés solo se limito a darle un empujón a su cigarro; - Bueno todos los días son difíciles pero creo que los de ustedes a veces parecen imposibles, a propósito me llamo Eliot y vivo en el 701; - Mucho gusto.

Un momento de silencio incomodo mientras ambos aspiraban humo, las ruedas del tren de las 2 de la mañana fue lo único que rompió el silencio; - Que ruidoso es el jodido tren verdad?

No hubo una respuesta pero al menos el japonés asentó con la cabeza; - Trabajo nocturno eh? Debe ser agotador pero al menos bien pagado y gratificante verdad? Usted….

El japonés se termino el cigarro y rápidamente saco otro del bolsillo el cual inmediatamente fue encendido por Elliot; - Oda; aspirando el cigarro rápidamente.

- Mucho gusto Oda san, he oído que a los empleados que trabajan hasta tarde las empresas suelen ser bastante gratificantes con ellos; - Hoy me despidieron.

Eliot asentó con la cabeza; - Bueno…sabe, hay un dicho en mi tierra que dice “ No hay mal que por bien no venga”; - ¿Y eso me servirá para pagar la renta atrasada?; carcajeando, mas fuego por favor.

Eliot de nuevo encendió el cigarro de Oda mientras suspiraba; - Yo digo que lo que usted necesita en este momento es buscarte una buena chica, tú sabes de esas que te alegran el día y mañana ya todo estará mejor, más tranquilo y por supuesto más animado.

Oda miro fijamente a Eliot y después de lanzar una bocanada de cigarro le sonrió; - Vaya que eres optimista, me hubiera gustado conocerte antes buen Eliot; apagando el cigarro en el aluminio del barandal; - Eres una persona muy amable.

Eliot le dio unas palmadas en la espalda a Oda; - Claro que no, solo hago lo que puedo, pero antes de ir por chicas mejor toma un baño y vera como se relaja, además mire que no es personal pero hueles a muerto j aja ja. Oda también carcajeo; - Bien Eliot yo creo que tomare tu consejo y me daré un baño; - Perfecto, yo intentare dormir un poco, no tienes idea de cómo el jetlag me esta matando; lanzando la colilla del cigarro al estacionamiento; - Cuidado con eso Eliot, el insomnio es malo para la salud; quitándose el saco del traje y acomodándolo a lado del maletín; - Ni que lo digas Oda y bueno ya sabes que por cualquier cosa estoy en el 701 digo por si quieres platicar o algo; - Muchas gracias Eliot, a propósito Eliot ¿Alguna vez haz oído hablar de los silenciadores?.

Eliot se extraño de la pregunta y se rasco la cabeza; - Suena a una película que no he visto, pero no tengo idea de que se trata; Oda le sonrió; - Que lastima, porque ellos si saben de ti.

Oda termino la frase y dando un salto hacia delante se dirigio directo al estacionamiento del edificio y entre el ruido de las ruedas del tren y el de algunas patrullas se pudo escuchar como si fuera una bolsa de basura reventaba al caer, Eliot se quedo atónito al escuchar este sonido.

- MALDITA SEA ODA!

Y de nuevo abrió los ojos y no había ningún Oda, solo el envuelto en sabanas y la televisión encendida, era el canal de noticias y algo sobre un suicidio. Pudo ver en el reloj del noticiero que eran las 4 de la mañana y pronto amanecería; - Solo eran las noticias; levantándose de la cama.

Lentamente se dirigió al baño, la luz ni siquiera se había terminado de encender cuando abrió la llave del agua del fregadero, lanzo un suspiro mientras tomaba agua entre sus manos; - Si sigo así necesitare tomar pastillas; cerrando la llave del fregadero.

De nuevo se lavo las manos cuando algo le llamo la atención desde el espejo del baño, podía ver reflejada una mano en la tina del baño, lentamente miro a la izquierda, el agua de la tina estaba llena y repleta de un liquido rojo como si fuera tinta derramada sobre el agua, un hombre descansaba ahí, el brazo reflejado en el espejo se desparramaba y se columpiaba sobre una piel estirada.

La nariz de la cara se encontraba sumida, como si fuera un enorme agujero tubular y la quijada se tambaleaba esperando solo un suspiro para desprenderse del rostro, la cabeza parecía cráter lunar lleno de agujeros y visiblemente se podía ver algo gelatinoso entre negro y rojo entre cada uno de esos orificios mientras gotas de sangre se desbordaban del único oído.

Eliot se quedo petrificado, no podía si quiera correr, sus piernas no le respondían por mas que la escena le mandaba el mensaje de “ corre lo mas jodido rápido que puedas”, la cabeza de la persona giro hacia donde estaba Eliot, su cuello tronaba como si fuera una matraca; - Tenias razón Eliot, nunca me había sentido tan relajado en mi vida; la quijada se desprendió haciendo un enorme “ splash” en la tina del baño.

Eran las 4:30 de la mañana cuando Carolina vio su sueño entorpecido por el golpeteo incesante de su puerta, no tuvo mas remedio que ponerse la bata mientras miraba por el ojo de cristal de la puerta y ahí estaba un Eliot ajetreado y sudado; Carolina titubeo un momento en abrir la puerta pero finalmente lo hizo; - Que quieres, Eliot, son mas de las 4 de la mañana; suspirando; - No me importa si duermo en el maldito suelo, junto a la ventana, me pones una cadena; jadeando; - Me importa un comino la condición que pongas pero por favor, ¿Puedo dormir contigo hasta que amanezca?

Carolina cerró la puerta de golpe, Eliot se acurruco en la puerta y dejo su humanidad caer frente a la puerta de Carolina rogando porque pronto llegara el amanecer y este no llego pero al menos Carolina volvió a abrir la puerta.

Continuara